El juego de
los Planetas
los Planetas
"El universo es un lugar bastante grande. Si sólo estamos nosotros, parece que sea una terrible pérdida de espacio."
—Carl Sagan
Si tuvieras la impresión de pertenecer a otro lugar, a otro planeta, ¿cómo sería? ¿Quieres saber dónde podría estar?
Encuentra respuestas en
El juego de los planetas
Este juego consiste en una serie de tests diseñados para explorar tus tendencias personales y compararlas con distintos modelos de planetas, descritos en el libro PLANETAS.
No se trata de adivinar quién eres, sino de ver la perspectiva desde dónde miras el mundo.
El Libro planetas
Aquí encontrarás las preguntas del juego y las instrucciones para realizar los tests.
Pero no solo eso.
Descubrirás mundos enteros: sus paisajes, sus habitantes y sus formas de pensar, de vincularse y de amar.
El libro es la puerta de entrada al juego.
El Libro planetas
Aquí encontrarás las preguntas del juego y las instrucciones para realizar los tests.
Pero no solo eso.
Descubrirás mundos enteros: sus paisajes, sus habitantes y sus formas de pensar, de vincularse y de amar.
El libro es la puerta de entrada al juego.
Encuentra tu Planeta
Características y particularidades... Quizás ahí reconozcas el lugar al que perteneces.
Vengamos de donde vengamos, o vayamos a donde vayamos, hay una realidad innegable:
Estamos en la Tierra.
"Yo estaba hecha para otro planeta, me equivoqué de destino..."
—Simone de Beauvoir
La primera impresión de Tobba es de acogida. Espacios cálidos, luz suave, piedra pulida, aromas que recuerdan a fuego y madera. Todo transmite la sensación de un hogar elevado, sencillo y a la vez profundamente sereno.
Tobba es uno de los planetas más evolucionados del universo material. En él habitan seres de alto nivel de conciencia; más de la mitad son inmortales, superando el nivel siete. Esto les otorga habilidades extraordinarias, como la capacidad de teletransportarse a cualquier sitio con sólo desearlo.
El propósito de Tobba es organizar e inspirar la mejora de mundos en vías de desarrollo. Su método es la intervención sutil: viajan a otros planetas para encender en sus habitantes la voluntad de crecer, pero sin imponer nada. Son especialistas en despertar memorias y propósitos escondidos, en aquellos que ya intuyen que la vida tiene un sentido más alto.
La tecnología en Tobba es casi inexistente, porque han aprendido a vivir en armonía con la danza de la naturaleza. Sólo introducen pequeños ajustes, los necesarios para una comodidad mínima. Lo que no fabrican ellos, lo toman prestado de otros mundos con los que mantienen vínculos. Su vida gira en torno a la conciencia y la relación sutil con el entorno, en un equilibrio casi perfecto.
El planeta se encuentra debajo de la región de la estrella Polar, el faro inmóvil de nuestro cielo nocturno. Desde la Tierra, sólo percibimos su presencia con mitos, leyendas e intuiciones; sabemos que es un punto fijo, una guía eterna, pero nada más. Ellos, sin embargo, conocen perfectamente nuestra existencia. Y no sólo eso: nos tienen bajo su cuidado. Su mirada silenciosa acompaña a la humanidad desde siempre, como quien vigila una llama todavía frágil para que no se apague.
Arhim es un planeta de nivel cinco. Se trata de un mundo orgánico, en el que la tecnología no surge como invención externa, sino como reflejo de la propia sincronicidad. No hay máquinas en el sentido convencional. Los artefactos se manifiestan como extensiones naturales de la conexión con el universo infinito. Todo funciona por resonancia, como si la vida estuviera afinada a un código secreto todavía inimaginable en la Tierra.
Arhim es uno de los grandes laboratorios del universo conocido. Sus habitantes se dedican a explorar los límites de la consciencia mediante la creación de entornos tecnológicos que parecen vivos, fluidos, en permanente diálogo con su entorno. No buscan dominar la materia, sino acompañar su propia tendencia a la expansión.
Para los terrícolas, esta idea puede parecer ciencia ficción. Para Arhim, es simplemente el siguiente paso lógico: si la consciencia es un campo universal que busca expresarse allí donde encuentra complejidad suficiente, ¿por qué no preparar nuevos espacios donde pueda habitar?
Arhim es, en definitiva, un planeta que vive en el filo entre lo posible y lo inimaginable. Un lugar donde la tecnología es inseparable de la espiritualidad, y donde cada descubrimiento abre una puerta hacia dimensiones todavía inexploradas de la vida.